Mateo 5, 1-12a. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.

Angelique Uwamahoro, refugiada ruandesa, tuvo una hija a quien llamó Joy Makena: Joy por el regalo de la vida y Makena porque quiere decir «alegría».

«Querido Señor, te ofrezco una oración por la seguridad de mi familia cuando yo me vaya. Espero que mis hijos puedan experimentar la simpatía de la gente como la que nos dio comida, que puedan encontrar la valentía de buscar hacer siempre lo mejor al margen de su situación, y que experimenten tu amor a través del calor de otros?, con la certeza de que ellos también celebrarán la vida a pesar del desplazamiento, la falta de trabajo y el azote del sida. Estoy convencida de que todo irá bien. La vida, como el amor, es una elección. Una elección basada en la fe. Por eso celebraré la vida y echaré fuera todos los ladrones que intentan robarme la alegría».

Angelique murió poco después de una enfermedad relacionada con el sida. Su nombre, como el de tantas santas y santos anónimos, está grabado para siempre en el corazón de Dios, y la luz de su amor acompaña y alegra nuestro camino.

Fuente: Taco Mensajero Calendario del Corazón de Jesús.

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