Mateo 5, 1-12a: Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Hoy celebramos a todos los santos, no solo a los más conocidos y canonizados. Recordamos a todos los que ya están con Cristo después de una vida evangélica. Escuchamos las palabras de Jesús, que miró a la gente que se acercaba a él y pronunció las Bienaventuranzas. Para Jesús los pobres y los que sufren no son desgraciados, sino bienaventurados y amados por Dios. Nuestra mirada tiene que ser profunda como la de Jesús y no quedarse en las apariencias, para contemplar la dignidad de las personas que la sociedad descarta. También son bienaventurados los que luchan por un mundo en el que todos encuentren los bienes, la justicia y la libertad que necesitamos para ser plenamente humanos. En esta fiesta, también, somos invitados a contemplar algo que habitualmente se nos escapa: el «bien escondido» que hay en este mundo. Tantas formas de bien y tantas personas que hacen el bien, cuyo nombre y cuyas vidas no aparecerán nunca en la primera plana de telediarios y periódicos, pero sí que están en la primera línea de la humanización de este mundo.

Fuente: Taco Calendario del Corazón de Jesús.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.